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Palmera fake, ficus monumentales y márgenes

Desde el mirador del Raval Roig vamos caminando (en deriva) hacia la plaza del Paseíto Ramiro. Antes nos detenemos en el mirador y observamos desde las alturas la playa del Postiguet. Nuestra mirada está ya activada y ávida de encontrar recursos arbóreos para preparar el próximo mitolatorio.  A lo lejos vemos lo que llamamos entre nosotros “la palmera fake”. Una antena de transmisión “que se utiliza para el sistema de comunicaciones del TRAM – tranvía y trenet – en toda la línea Alicante – Dénia”. (según este artículo del diario información) https://www.informacion.es/alicante/2007/11/16/palmera-onda-7580409.html

Este primer “hito arbóreo” daría para mucha mitología contemporánea, tal vez la incluyamos en nuestra ruta…tal vez.

Bajamos por las escaleras que llevan a la pasarela que cruza a la playa. Vamos en busca de “los ficus de la muralla”. Justo al lado de los ficus está la entrada del túnel que lleva al ascensor del castillo de Santa Bárbara. Decidimos subir para observar desde lo más alto la ciudad. Desde arriba mirar Alicante es como observar un mapa en 3D. 

Desde allí podemos ver 3 masas arbóreas grandes.Los 3 puntos albergan ficus monumentales y centenarios, árboles protegidos. 

-El portal de Elche
-Plaza Gabriel Miró
-Parque de Canalejas.

En “los ficus de la muralla” nos encontramos con dos ficus macrophylla de gran tamaño que se agarran al muro de piedra como dos grandes paquidermos que sostienen la ciudad. Están en un lugar un tanto residual, con la carretera nacional agobiando. Nos acercamos a los árboles, las raíces de los ficus crecen formando paredes ondulantes que generan espacios acogedores. Vemos que bajo uno de los árboles, medio escondidas, hay mantas y bolsas. Parece que alguien está usando las grandes raíces del ficus como refugio

En esta plaza encontramos muchísimos puntos de interés. Es amplia, está un poco dejada. No es un lugar por el que pasean turistas. La usan los chavales para patinar. Hay alguna excursión de colegios a la biblioteca que paran por la plaza para almorzar. Personas mayores sentadas baja un olmo seco tomando el sol de invierno, algún que otro vecino paseando el perro que para a hablar con nosotras.

Hay diferentes especies de árboles. Una fila de árboles podados de forma geométrica funcionan como barrera de la carretera nacional, que sigue ahí pegada agobiando, aunque aquí no tanto, la plaza es amplia. 

Comenzamos un escaneo por toda la plaza. Encontramos muchas marcas y firmas en los troncos de los árboles, en el mobiliario urbano, el un muro, donde han dibujado haciendo incisiones sobre la piedra, en los dibujos ha crecido musgo, rellenando las incisiones de un discreto verdor. Nos parece fascinante.

  • “La magia de los árboles. Simbolismo.Mitos y tradiciones. Plantación y cuidados» Ignacio Abella, editorial Integral.

(p.12) “La compañía del árbol produce, por contra, unos sentimientos lentos, sosegados, duraderos y profundos.Gran parte de la belleza de esta relación radica en que se trata de una vivencia íntima, difícilmente explicable en palabras(…)”

“(…) experimentar el árbol en sus distintas facetas (…)” 

“Se trata de recuperar una vieja amistad de la que depende nuestra supervivencia y nuestro bienestar físico y espiritual”

“en la ciudad, el viejo es una pesada carga, y se les confina en geriátricos, y a los niños en colegios y guarderías, y a los árboles en los parques…”

  • Arbolidades”. David Hernández Sevillano y Maite Mutiberria. Editorial Kalandraka.

HOJARASCA
Una a una las hojas, 
dos a dos,
cinco a cinco
van cayendo hasta el suelo del otoño 
van pudriéndose,
van haciéndose tierra
para entrar nuevamente a las raíces
y ascender por la savia y darse cuenta
de que nunca dejaron de ser árbol.

ÁRBOL DE MAR.
Cuentan que, en el fondo
del mar, existe un árbol
más grande que los árboles más grandes, 
más viejo que los árboles más viejos
y anidan en su copa
peces, sirenas, pulpos y delfines.

TOCÓN.
En un claro del pinar,
el tocón de un pino viejo
se va escapando
escapando, 
para seguir siendo bosque.
Y, caminando despacio, 
por la senda de la tierra: 
trepa por el acebuche, 
menudea en la coscoja
gira en el escaramujo
-para seguir siendo bosque-
y florece en el cantueso.